"La santidad de la vida no es un beneficio singular que se concede a algunos privilegiados y no a los demás, sino que a ella todos estamos llamados y es un deber común: que la consecución de las virtudes, aunque cuesta, es posible para todos con la ayuda de la gracia divina que a nadie se niega".


(Pío XI, Encl. Rerum Omnium)


Para algunos lectores inquiridores en particular, y para todos en general, la mayoría de las hagiografías de este santoral están tomadas de la obra El Año Cristiano, publicado por la BAC en 1966 en 4 tomos, uno por trimestre.

domingo, 27 de julio de 2008

27 de Julio, Festividad de San Pantaleón, Médico y Mártir




San Pantantaleón (Pantaleimon) nació el año 284, en la ciudad de Nicodemia.
Su padre, Evstorgios, era un idólatra mas su madre, Evoulis, era una devota Cristiana. Ella crió a su hijo (cuyo nombre real era Pantoleonta) al estilo de vida cristiano. Ella falleció mientras su hijo todavía era joven. Inicialmente Pantoleonta fue educado en su lengua nativa y luego en Griego.
Su padre lo envió estudiar con el famoso médico, Evfrosinos. Rápidamente él superó a los otros estudiantes. El tenia muy buena presencia, suave hablar, y humildad y todos quienes hablaban con él sentían verdadera felicidad y paz.
Debido a estas virtudes, él se hizo muy conocido en Nicodemia.
Un día él fue con Evfrosinos al palacio y el gobernante, Maximiano, al verlo le dijo a Evfrosinos que educara lo mejor posible a Pantoleonta para que él pudiera ser el médico real.
En ese momento, San Ermolaos, cabeza de la Iglesia en Nicodemia, vivía con otros Cristianos. Él veía a Pantoleonta todos los días cuando iba a sus estudios y finalmente le preguntó por su religión, le dijo que mientras su madre estaba viva él había sido Cristiano, pero ahora su padre lo había hecho seguir el paganismo.
Ermolaos le dijo que si él creyera con todos su corazón en el verdadero Dios, él podría curar a cualquiera con Su ayuda, Pantoleonta se acercó a Ermolaos por consejos y empezó a aceptar a Cristo con todo su corazón.
El tiempo pasó, y un día, por la gracia de Dios, Pantoleonta salvó a un niño de la muerte segura después de ser mordido por una víbora. Él no necesitó ninguna otra prueba que Cristo era el verdadero Dios. Ermolaos bautizó a Pantoleonta, le dio la sagrada comunión, y lo instruyó en los Sacramentos de la Iglesia Santa. Él permanecío siete días con este santo varón, y durante este tiempo él llego a estar pleno de las enseñanzas y prácticas de la Iglesia. Pantoleonta trabajó hacia la conversión de su padre a la Cristiandad, logrando esto finalmente cuando este vió a su hijo curar a un hombre de su ceguera, por la gracia de Dios, el hombre recobró su vista, no sólo físicamente, pero también espiritualmente, ya que antes de este tiempo él era un idólatra.
Pantoleonta llevó al hombre y a su padre a San Ermolaos quien los bautizó.
Pantoleonta distribuyó su riqueza entre los pobres y entonces sanó a todos los que vinieron a él.
El único pago que el pedía era que la persona sanada creyese que Jesús era su verdadero sanador. Los otros médicos se pusieron muy envidiosos y queriendo traicionar al Santo, un grupo de ellos fue al Emperador Maximiano y le dijo que él estaba sanando a Cristianos y que los idólatras se estaban convirtiendo a la Cristiandad.
Como prueba, el ciego que fue sanado vino ante el Emperador, este intentó convencerlo que los dioses lo habían curado y no Cristo. Pero esto fue inútil. Maximiano comprendió que todo lo que los doctores habían dicho era verdad.
Maximiano ordenó que el hombre fuese decapitado.
Pantoleonta fue llevado ante el Emperador quien lo acusó de diferentes cargos y le pidieron que hiciera sacrificio a los dioses.
El se negó. Los sacerdotes idolatras y doctores le pidieron al Emperador que lo ejecutara para que la Cristiandad no ganara popularidad entre las personas.
Incapaz de cambiar sus creencias, Maximiano ordenó que fuese torturado.
Tras ser torturado de varias maneras, murió. Según la tradición cristiana, murió bajo una higuera seca, que floreció al recibir la sangre del mártir.
La iglesia ortodoxa recuerda su muerte de la siguiente manera:
San Pantaleimon fue atado a un olivo. Cuando el soldado levantó su espada para decapitarle, la espada se fundió como si fuera de cera. Los soldados se arrodillaron y admitieron sus creencias en Cristo.
El Santo oró por ellos y los perdonó de sus pecados. Una voz vino del cielo, diciendo a Pantoleonta que todo lo que él había pedido había sido concedido y que desde ese momento él habría de ser conocido como Pantaleimon (Todo-misericordioso).
Él obligó a los soldados a que lo decapitaran para que pudiera recibir la corona del martirio. Después de besar al Santo, los soldados lo decapitaron.
San Pantaleimon dio su vida a Cristo el 27 de Julio del 304. Se dice que el olivo a que él fue atado, inmediatamente floreció y dió fruto.
Oyendo hablar de esto, el Emperador ordeno que el árbol fuese cortado y que el cuerpo se queme. Los soldados, sin embargo, no volvieron al palacio. Ellos y otros Cristianos, tomaron el cuerpo santo y lo enterraron.
El cuerpo se ungió con mirra y fue enterrado fuera de la ciudad.
San Juan Damasceno nos comenta que los restos se transportaron a Constantinopla, sin embargo, en el XII siglo, ellos fueron removidos por los Cruzados.
Fieles Cristianos de todo el mundo, ruegan y piden a San Pantaleón ayuda en la enfermedad, cada vez que un sacerdote ora por los enfermos recueda a este importante Santo.

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