
Fundador de la casa de Braganza, nació en Sernache de Bomjardím, Portugal, el 24.6.1360 del noble caballero D. Alvaro, Gran Prior de los Caballeros de San Juan de Jerusalén.
A los trece años entró a formar parte de la familia real. Quería ser célibe, pero, por obedecer a su padre, contrajo matrimonio en 1376 y tuvo tres hijos. Luchó denodadamente por los derechos de su patria, por la que es consiaerado "héroe nacional".
Este héroe portugués y carmelita fue el elegido por la providencia para liberar a su patria y conseguir su independencia.
Elegido también para que fuera su ejemplo y voluntad quien opusiera un dique a la desenfrenada licencia de costumbres de aquellos tiempos.
Quien con su vida mortificada y austera condenara la molicie de la nobleza.
Quien con su profunda humildad reprobara el dominio de la altivez y soberbia.
Quien con su caridad hacia los pobres solventara los pavorosos problemas sociales que aquejaban al país.
El pueblo portugués, ya en vida, le llamaba "el santo Condestable", porque había comprendido que en el guerrero y en el heroico capitán se escondía el santo.
Su esposa murió en 1387 y él continuó ocupándose de la defensa de su patria.
El 1423, mandó construir un grandioso templo que confió a los carmelitas.
Ingresó en la Orden del Carmen, atraído especialmente por el culto que los carmelitas daban a la Virgen María y por lo bien que realizaban la liturgia.
Fue para todos los religiosos un perfecto modelo de observancia y de todas las virtudes.
Pasaba largas horas ante el Santísimo Sacramento, rezaba todos los días el oficio divino y asistía a cuantas misas podía.
Su última enfermedad fue breve y se vio rodeado del rey y de todos los magnates del reino, a quienes dirigió muy sentidas y edificantes palabras.
Murió el 1.4.1431.
Luego de su muerte recibía culto público, pero el Papa Urbano VIII (1623-1644), mediante una serie de decretos y disposiciones, quiso impedir abusos en la veneración de ciertos siervos de Dios que murieron con fama de santidad pero que no habían sido beatificados o canonizados por la Santa Sede. Al mismo tiempo ordenaba cómo debían tratarse las causas de canonización, además de prohibir que se continuase dando culto a aquellos que no había sido beatificados ni canonizados por la Santa Sede.
A finales del siglo XIX se introdujo la solicitud para la beatificación de Nuño de Santa Maria a fin de poder continuar con la práctica del culto al Santo Condestable. Se cumplieron todas las formalidades requeridas y el 15 de enero 1918, en sesión plenaria de los miembros de la Congregación de Ritos, se aprobaba , por aclamación unánime, el reconocimiento del culto al Beato Nuño de Santa María Alvares Pereira. El Santo Padre Benedicto XV, el día 23 del mismo mes, ratificaba la sentencia de la Congregación con el decreto Clementissimus Deus.
El día 13 de julio de 2003 fue abierto el proceso sobre la actualidad de la fama de santidad y del culto al Beato Nuño para la canonización. Dicho proceso se concluyó el día 3 de abril de 2004.
Mientras se está elaborando la Positio o Ponencia de dicho proceso, se ha hecho el proceso sobre una curación científicamente inexplicable quoad modum, atribuida a la intercesión del Beato Nuño como un presunto milagro. Dios quiera que el juicio de los expertos sea favorable y, aunque se haya de esperar el tiempo necesario para los trabajos, estudios y revisiones pertinentes, se llegue al reconocimiento de parte del Santo Padre y conceda la canonización.
Su espiritualidad
Según refieren sus biógrafos, sus costumbres fueron integérrimas.
Grande y firme su fe.
Acendrada su piedad, teniendo siempre sobre todas las aspiraciones a Dios y la Patria.
Devotisimo de la Virgen María, a cuya protección, después de Dios, atribuía todas las victorias; en reconocimiento, levantó muchas iglesias, dedicadas a María.
Observaba rigurosamente todas las leyes de la Iglesia, ayunaba todos los días prescritos y a pan y agua las vigi:ias de las festividades de la Virgen.
Casto en su triple condición de célibe, de esposo y de viudo, como lo atestiguan las crónicas de su tiempo.
Valiente y leal caballero en el campo de batalla, vivió sin man cilla en una corte corrompida entre las grandezas y honores que la vida le tenía preparados.
También fue admirable su caridad con los pobres, a quienes socorría con largueza viendo en ellos la imagen de Jesucristo.
Particularmente devoto del Santísimo Sacramento, preparándose siempre a la comunión con largas oraciones.
Una vez que vistió el hábito de carmelita su penitencia fue más rigurosa y ayunaba con mayor frecuencia.
Para satisfacer sus ansias de soledad, ocupó una celdilla en el lugar más apartado, de donde salía solamente para cumplir con sus devociones y caridad con los pobres.
A los trece años entró a formar parte de la familia real. Quería ser célibe, pero, por obedecer a su padre, contrajo matrimonio en 1376 y tuvo tres hijos. Luchó denodadamente por los derechos de su patria, por la que es consiaerado "héroe nacional".
Este héroe portugués y carmelita fue el elegido por la providencia para liberar a su patria y conseguir su independencia.
Elegido también para que fuera su ejemplo y voluntad quien opusiera un dique a la desenfrenada licencia de costumbres de aquellos tiempos.
Quien con su vida mortificada y austera condenara la molicie de la nobleza.
Quien con su profunda humildad reprobara el dominio de la altivez y soberbia.
Quien con su caridad hacia los pobres solventara los pavorosos problemas sociales que aquejaban al país.
El pueblo portugués, ya en vida, le llamaba "el santo Condestable", porque había comprendido que en el guerrero y en el heroico capitán se escondía el santo.
Su esposa murió en 1387 y él continuó ocupándose de la defensa de su patria.
El 1423, mandó construir un grandioso templo que confió a los carmelitas.
Ingresó en la Orden del Carmen, atraído especialmente por el culto que los carmelitas daban a la Virgen María y por lo bien que realizaban la liturgia.
Fue para todos los religiosos un perfecto modelo de observancia y de todas las virtudes.
Pasaba largas horas ante el Santísimo Sacramento, rezaba todos los días el oficio divino y asistía a cuantas misas podía.
Su última enfermedad fue breve y se vio rodeado del rey y de todos los magnates del reino, a quienes dirigió muy sentidas y edificantes palabras.
Murió el 1.4.1431.
Luego de su muerte recibía culto público, pero el Papa Urbano VIII (1623-1644), mediante una serie de decretos y disposiciones, quiso impedir abusos en la veneración de ciertos siervos de Dios que murieron con fama de santidad pero que no habían sido beatificados o canonizados por la Santa Sede. Al mismo tiempo ordenaba cómo debían tratarse las causas de canonización, además de prohibir que se continuase dando culto a aquellos que no había sido beatificados ni canonizados por la Santa Sede.
A finales del siglo XIX se introdujo la solicitud para la beatificación de Nuño de Santa Maria a fin de poder continuar con la práctica del culto al Santo Condestable. Se cumplieron todas las formalidades requeridas y el 15 de enero 1918, en sesión plenaria de los miembros de la Congregación de Ritos, se aprobaba , por aclamación unánime, el reconocimiento del culto al Beato Nuño de Santa María Alvares Pereira. El Santo Padre Benedicto XV, el día 23 del mismo mes, ratificaba la sentencia de la Congregación con el decreto Clementissimus Deus.
El día 13 de julio de 2003 fue abierto el proceso sobre la actualidad de la fama de santidad y del culto al Beato Nuño para la canonización. Dicho proceso se concluyó el día 3 de abril de 2004.
Mientras se está elaborando la Positio o Ponencia de dicho proceso, se ha hecho el proceso sobre una curación científicamente inexplicable quoad modum, atribuida a la intercesión del Beato Nuño como un presunto milagro. Dios quiera que el juicio de los expertos sea favorable y, aunque se haya de esperar el tiempo necesario para los trabajos, estudios y revisiones pertinentes, se llegue al reconocimiento de parte del Santo Padre y conceda la canonización.
Su espiritualidad
Según refieren sus biógrafos, sus costumbres fueron integérrimas.
Grande y firme su fe.
Acendrada su piedad, teniendo siempre sobre todas las aspiraciones a Dios y la Patria.
Devotisimo de la Virgen María, a cuya protección, después de Dios, atribuía todas las victorias; en reconocimiento, levantó muchas iglesias, dedicadas a María.
Observaba rigurosamente todas las leyes de la Iglesia, ayunaba todos los días prescritos y a pan y agua las vigi:ias de las festividades de la Virgen.
Casto en su triple condición de célibe, de esposo y de viudo, como lo atestiguan las crónicas de su tiempo.
Valiente y leal caballero en el campo de batalla, vivió sin man cilla en una corte corrompida entre las grandezas y honores que la vida le tenía preparados.
También fue admirable su caridad con los pobres, a quienes socorría con largueza viendo en ellos la imagen de Jesucristo.
Particularmente devoto del Santísimo Sacramento, preparándose siempre a la comunión con largas oraciones.
Una vez que vistió el hábito de carmelita su penitencia fue más rigurosa y ayunaba con mayor frecuencia.
Para satisfacer sus ansias de soledad, ocupó una celdilla en el lugar más apartado, de donde salía solamente para cumplir con sus devociones y caridad con los pobres.
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