"La santidad de la vida no es un beneficio singular que se concede a algunos privilegiados y no a los demás, sino que a ella todos estamos llamados y es un deber común: que la consecución de las virtudes, aunque cuesta, es posible para todos con la ayuda de la gracia divina que a nadie se niega".


(Pío XI, Encl. Rerum Omnium)


Para algunos lectores inquiridores en particular, y para todos en general, la mayoría de las hagiografías de este santoral están tomadas de la obra El Año Cristiano, publicado por la BAC en 1966 en 4 tomos, uno por trimestre.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

24 de Septiembre, Conmemoración de Nuestra Señora de la Merced


Nuestra Señora de la Merced es una respuesta al sufrimiento de sus hijos en España, la nación evangelizada por el Apóstol Santiago y que estuvo por varios siglos bajo la invasión del pueblo árabe.

Estos hechos históricos abarcan el período comprendido entre el 711 d.C, año en que se inició la rápida invasión de la Península Ibérica por las huestes árabes, hasta el 1492 d.C,, cuando durante el reinado de los Reyes Católicos, los musulmanes fueron expulsados definitivamente de España.

El largo período de dominación árabe supuso para España importantes transformaciones a nivel político, económico, social, cultural y religioso.

Los distintos reinos de la Península iniciaron cada uno por su cuenta su lucha contra la dominación árabe a partir del año 718 d.C. que es el período histórico denominado la Reconquista, durante el cual España quedó dividida en dos partes: la musulmana y la cristiana.

De entre los numerosos monarcas que ofrecieron resistencia a los árabes, destacaremos a Jaime I de Aragón, hombre valiente y muy religioso que unió su nombre al de San Pedro Nolasco y San Raimundo de Peñafor para fundar una Orden religiosa: La Orden de la Merced, consagrada al rescate de los cristianos cautivos en poder de los musulmanes.

San Pedro Nolasco

Pedro Nolasco nació en Francia y se desconoce el lugar y fecha de su nacimiento. Tampoco se conoce el nombre de sus padres. Si se sabe que fueron personas ricas y nobles. Cuando él tenía 15 años murió su padre. Para esa fecha Pedro tenía una fe tan firme que se consagró en cuerpo y alma a Dios, haciendo votos de perpetua castidad. Pocos años después también murió su madre.

Ya sin el consuelo de los padres, Pedro viajó a España, con la promesa de visitar el Santuario de la Virgen de Monserrat, cercano a la ciudad de Barcelona. Esa fue su primera parada en España. Allí estuvo durante varios días en ayuno y penitencia. De ese santuario partió hacia Barcelona (1213) donde se identificó con el dolor y las miserias de los cautivos y otras víctimas de la guerra entre moros y cristianos.

Pedro tenía gran fortuna en sus alforjas que dedicó a obras de misericordia. Su misión en pro de los cautivos la empezó en esa ciudad y luego marchó a Valencia rescatando más de 300 personas entre ambas ciudades. Tal apostolado lo desempeñó solo por amor a Jesucristo.

Cuando su dinero se agotó, decidió reunir un grupo de jóvenes piadosos, identificados con su mismo ideal, para que se dedicaran a la tarea de pedir limosna, con el fin de sufragar los gastos del rescate de los cautivos de la guerra. Sin embargo el proyecto de Pedro y sus compañeros, tuvo fuertes críticas, lo que les desanimó para continuar con aquella misión.

Pedro Nolasco tomó la decisión de retirarse al desierto para alcanzar la perfección de su alma.

El apostolado de Pedro y sus compañeros fue en cambio, bien visto por la Virgen María, y así se lo hizo saber la noche del 1 al 2 de agosto de 1218 cuando, hallándose Pedro en oración, Ésta se le presentó y le pidió que fundase una Orden religiosa cuyo fin fuera la liberación de los cautivos que estaban en poder de los musulmanes.

Pedro Nolasco y el rey Jaime I.

Después de la conversación de Pedro con la Virgen María, éste presentó el proyecto de la nueva Orden al rey Jaime I y al consejero real y papal Raimundo de Peñafort. Los tres admitieron haber tenido el mismo encargo de parte de la Virgen. Enseguida se pusieron a trabajar en la fundación de la Orden.

El 10 de agosto de 1218 y en la iglesia de Santa Eulalia en Barcelona se fundó la Orden con el nombre de San Agustín que redimía cautivos con la asistencia del rey Jaime I, el cual se nombró su protector y patrono. También otorgó a la Orden el permiso para usar el escudo de armas del reino de Aragón, en señal de distinción y nobleza.

Desde el primer día de la fundación de la Orden, Pedro tomó los hábitos blancos y fue nombrado su maestre.

En determinadas ocasiones, Pedro incluso acompañó al Rey en el campo de batalla para participar en la liberación de los cautivos.

Con el fin de conseguir dinero para la Orden, se solía hacer pagar a los familiares del cautivo una compensación por haberlo rescatado.

En el año 1249, Pedro Nolasco, al enfermar, decidió renunciar al cargo de maestre. Desde entonces dedicó su vida a la oración en busca de la santidad.

Después de 31 años de haber sido fundada la Orden y habiendo conseguido un notable aumento de vocaciones religiosas, y habiéndose extendido por varios reinos, murió su fundador el mes de diciembre de 1256, en olor a santidad.

En 1268 se canonizó a Pedro Nolasco, y más tarde a petición del Rey Felipe IV, el 12 de junio de 1264, se dedicó agregar su día de fiesta en el Breviario Romano, para el 29 de enero.

Nuestra Señora de la Merced.

A la Orden religiosa fundada por San Pedro Nolasco es a quien se debe el inicio de l advocación mariana a Nuestra Señora de la Merced.

La palabra merced tomó sentido religioso en la edad media, siendo sinónimo e misericordia, ayuda y piedad.

Se identifica como piedad aquellos sentimientos y obras dedicados a ayudar al necesitado. A los frailes de esta Orden, cuya fundación tuvo lugar para rescate de los cristianos cautivos aún a costa de la propia vida del religioso se le dio el nombre de Frailes de la Merced.

El nombre oficial de la Orden lo aprobaron sus miembros en Asamblea Constituyente en el año 1272 y se hizo con el nombre de Orden de la Virgen María de la redención de los cautivos de Santa Eulalia de Barcelona. A sus frailes se les llamaba mercedarios.

Así surgió la advocación de la Virgen de la Merced, representada por una mujer vestida totalmente de blanco con el escudo del reino de Aragón situado sobre el pecho.

La Virgen María de la Merced asumió su papel de libertadora, y vino al rescate de la Iglesia Católica de España y de sus atropellados hijos. María ser mostró como la fuente de misericordia que representa la presencia de Dios entre los cautivos, toda llena de esperanza. De esperanza y renacer de la fe cristiana latente en los cautivos y en las otras víctimas de la sociedad del siglo XIII y para sus devotos de otros tiempos, carentes de amparo como en América.

La Virgen de la Merced inspiró a Pedro Nolasco para que fundara una Orden que transformara las miserias físicas y espirituales de un país en guerra a un país nuevamente unido en la fe de Cristo.

María vela por el atropello hacia sus hijos siempre, porque está comprometida con el género humano desde aquel día en que Jesús desde la Cruz le dijo: “Mujer, he ahí a tu hijo” (San Juan 19:26)

Esta advocación es una reafirmación de las palabras dichas por María en su Magnificat: “Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.”

La advocación de la Virgen de la Merced surgió en un marco de liberación, de redención, de sacrificio, interactuando los hombres y la Virgen María para el bienestar común de hombres, mujeres y niños.

La Virgen María de la Merced sigue buscando ayuda en los hombres que deseen ponerse al servicio de Dios, a semejanza de San Pedro Nolasco y de los frailes mercedarios. Unidos todos auxiliando a los humildes, oprimidos, enfermos, presos, débiles en la fe, pobres, etc.

Colaborando con Jesucristo que dijo: “Porque a los pobres, ent odos los tiempos los tendréis con vosotros, pero a mi no siempre me tendréis”. (San Mateo 26:11).

En todos los tiempos la Virgen de la Merced actúa auxiliando al necesitado y a toda persona comprometida con Jesucristo en la práctica de la caridad en los diferentes campos sociales donde se anula la dignidad de los hombres.

La advocación de la Virgen de la Merced ha pasado a ser, de auxiliadora en las gfuerras, a Madre de gracia y misericordia para todos.

Ella reparte favores a las personas o trabaja en unión con los hombres y las mujeres, laicos, religiosos y filántropos, que lo dan todo por ayudar a países más necesitados.

La Virgen de la Merced genera una fuerza de misericordia y de liberación, sean cuales sean las cadenas de la esclavitud.

La Iglesia celebra la fiesta de la Virgen de la Merced el 24 de septiembre.

Nuestra Señora de la Merced es la patrona de Barcelona, ciudad de España.

Nuestra Señora de la Merced en Hispanoamérica.

Los frailes mercedarios son los que iniciaron la labor evangelizadora en el Nuevo Mundo.

La historia de la Virgen de la Merced en América se remonta a unos pocos años después del descubrimiento, cuando Cristóbal Colón desembarcó en la Isla de la Española, hoy República Dominicana. Parece ser que el enfrentamiento con los nativos de la Isla fue muy duro y que las tropas de Colón casi habían perdido la esperanza de poderlos vencer, cuando un fraile mercedario, Juan Infante, confesor de Colón y que llevaba consigo la Imagen de Nuestra Señora de la Merced, les prometió la victoria en nombre de la Virgen María. Como finalmente ésta se logró, se hizo construir un santuario en honor a la Virgen.

En Perú, los frailes mercedarios llegaron acompañando las expediciones españolas a principios del siglo XVI. El culto a la Virgen se puso de manifiesto a comienzos del siglo XVII cuando se levantó un templo en Lima y Fray Miguel de Orenes entronizó la imagen primigenia de esta advocación.

En otras naciones de Hispanoamérica, como Argentina, Chile, Ecuador y Venezuela, gracias a los frailes mercedarios que difundieron su advocación, también es venerada esta Virgen.

En Argentina, tras la victoria de la batalla de Tucumán, el 24 de septiembre de 1812, el general Manuel Belgrano le entrega su bastón de mando, proclamándola Generala del Ejército.

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