"La santidad de la vida no es un beneficio singular que se concede a algunos privilegiados y no a los demás, sino que a ella todos estamos llamados y es un deber común: que la consecución de las virtudes, aunque cuesta, es posible para todos con la ayuda de la gracia divina que a nadie se niega".


(Pío XI, Encl. Rerum Omnium)


Para algunos lectores inquiridores en particular, y para todos en general, la mayoría de las hagiografías de este santoral están tomadas de la obra El Año Cristiano, publicado por la BAC en 1966 en 4 tomos, uno por trimestre.

miércoles, 16 de febrero de 2011

16 de Febrero, Santa Juliana de Nicomedia, Vírgen y Mártir




urante la última gran persecución antes de la legalización del cristianismo en el Imperio Romano, el Emperador Diocleciano ordenó la matanza de miles de cristianos a causa de su fidelidad a la fe cristiana. Entre tantos jóvenes que dieron sus vidas en vez de abandonar la fe en Jesucristo estuvo Santa Juliana, Vírgen y Mártir. Su memoria se celebra en el aniversario de su martirio, el 16 de febrero del año 305.

Según la Martiriología de Beda el Venerable, Juliana vivía en la ciudad de Nicomedia en Bitinia (actualmente en Turquía). Juliana fue martirizada por la fe cuando se negó a contraer matrimonio con un oficial romano.

Su padre, el pagano Africano, era un funcionario ambicioso en las legiones romanas y desdeñaba a Juliana simplemente por el hecho de haberse convertido en cristiana. Al enterars de la conversión de su hija, exclamó: «¡Por Apolo y Diana! Más quiero verte muerta que cristiana». A lo que ella respondió: «mi Salvador es Jesucristo en quien tengo puesta toda mi confianza».

En contra de la voluntad de la santa, su padre la comprometió con el Senador Eleusio, el cual sentía sólo desprecio por la fe yla castidad de la santa. Cuando Eleusio se enteró que Juliana no se convertiría en su esposa, decidió que entonces no sería la esposa de nadie. Su llamado al cristianismo había dejado a Juliana sin familia propia. Al fallar en su propósito de someter a esta santa a su voluntad, su padre y Eleusio la trataron brutalmente: se la sometió a tortura, y fue encarcelada con el objetivo de darle tiempo para pensar y llevarla a un cambio de actitud. Sus Actas describen las luchas que se dice que tenía con el Diablo; se le representa en las imágenes con un diablo alado a quien lleva atado con una cadena. Esta pelea de Juliana con Satanás era una de las historias favoritas de la Iglesia medieval. Cabe destacar su gran significado psicológico: se dice que Satanás se le apareció a la santa como un ángel de luz con el propósito de persuadirla de que todo a lo que había renunciado en este mundo era, de hecho, bueno.

Juliana sufrió una muerte de mártir. Se cuenta que primero fue quemada parcialmente en una hoguera; luego fue zambullida en un caldero lleno de aceite hirviente; y finalmente, la muy sufrida santa, fue liberada de sus torturas terrenales por el acto instantaneo y caritativo de la decapitación.

Cuando llegó la paz de Constantino, la matrona Sofronia tomó las reliquias del cuerpo de la mártir Juliana en Nicomedia con la intención de llevarlas consigo a Roma, pero una tempestad le obligó a desembarcar en Pozzuoli (Campania), donde le edificó un templo que luego destruyeron los lombardos. Este traslado hizo que la Juliana mártir de Nicomedia, fuera confundida con Santa Juliana de Cumas, por lo que no se sabe si se trata de la misma o si son personas totalmente diferentes.

La martirología romana nos dice que el padecimiento de Juliana sucedió en Nicomedia, pero es más probable que haya muerto en Nápoles, de pronto en Cumae, donde se dice que sus reliquias son veneradas. Algunas de estas reliquias se encuentran hoy día en Bruselas, Bélgica, en la Iglesia de Nuestra Señora de Sablon. Aunque su historia fue la fuente de muchos cuentos románticos, según Beda el Venerable, Juliana es claramente una figura histórica ya que San Gregorio el Magno solicitó reliquias del Obispo Fortunato de Nápoles para un oratorio que una cristiana rica construyó en honor a Santa Juliana y otros santos en Campania, Italia. Sin embargo, la tradición en el norte de España mantiene que es allí que está enterrada, en un pueblo cerca del Mar de Cantabria que de ella toma su nombre, Santillana del Mar. Santillana es una contracción de Santa-Iuliana. La Iglesia de Santa Juliana en Santillana es una abadía (colegiata) al estilo románica, con más de mil años de antigüedad.

En el arte, Santa Juliana es a veces mostrada en un caldero, guiando a Satanás encadenado, o con una corona y llevando una cruz sobre su pecho. Es invocada en contra de las enfermedades contagiosas. En la pintura y ventanales eclesiásticos de la Edad Media, Santa Juliana es mostrada frecuentemente batallando con un dragón con alas; usualmente ella lleva una cadena para amarrarlo. También puede ser vista con un dragón a sus pies.

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